Quedarse dormido al instante con fuertes lluvias y truenos
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El sonido de la lluvia, el sonido de la calma
#SonidosRelajantes #sonidodelluvia #paradormirerelaxar
El estrépito de las olas del mar rompiendo en las rocas, un río que fluye, la lluvia que cae… Son muchas las personas que experimentan una sensación placentera cuando escuchan este tipo de sonidos acuosos. Ahora bien, más que placer o calma, lo que diría un neurólogo es que lo que percibimos es una sensación de “no amenaza”.
Es muy posible que más de uno de nuestros lectores se sienta sorprendido al conocer este dato. Los fenómenos naturales asociados al agua no están precisamente exentos de peligro para nosotros, lo sabemos.
El mar, con su fuerza ocasiona desastres, al igual que la lluvia. Sin embargo, se trata de centrarnos en exclusiva en los sonidos que evocan estos elementos: son rítmicos, siguen un intervalo repetitivo y se sitúan en ese umbral de decibelios donde nuestro cerebro entra en un estado de calma.
Por su parte, todo estímulo auditivo que supere los 70 decibelios y que aparezca de improviso o muestre cierta irregularidad, será interpretado por nuestras estructuras cerebrales como una amenaza. Esto mismo es en lo que concluyó la Universidad Estatal de Pensilvania en un estudio realizado en el 2012. Las personas estamos biológicamente preparadas para reaccionar ante los sonidos inesperados, ante gritos y estímulos auditivos estridentes.
Todo ello explica por qué el sonido irregular del tráfico, las personas que elevan la voz o toda esa gama de ruidos que habitan en la selva de nuestras ciudades nos generan estrés y agotamiento psicológico. Nuestro cerebro necesita armonía ambiental y ese equilibrio acústico -uniforme en sus frecuencias- genera calma. Solo entonces nos gratifica con endorfinas, solo entonces nos aporta ese bienestar idóneo para descansar o incluso entrar en un plácido estado de introspección.
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